SERIE MUJERES SUMERGIDAS EN SU PROPIO MAR
Serie pictórica (2007–2010)
Esta serie nació de un estado de profunda conexión conmigo misma. No la pinté desde la razón, sino desde el cuerpo, desde la experiencia de habitar mi interior como quien se sumerge en un océano sagrado.
Cada mujer que aparece en estos cuadros soy yo, y también son todas las mujeres que viven en mí. No es un autorretrato individual, sino simbólico: soy yo cuando medito, cuando me entrego al silencio, cuando me dejo llevar por la ingravidez de lo incontrolable. Pero también soy tú. Somos nosotras. Somos muchas. Cada una habitando su propio mar interior.
Algunas están bajo el agua. Otras no. Pero todas están dentro de sí. Para mí, ese “mar” no es solo líquido: es el espacio interno donde una puede perderse y encontrarse a la vez. Un vientre simbólico, un útero cósmico, un lugar donde no hay máscaras. Donde solo queda el alma, latiendo en su respiración más auténtica.
En esa etapa de mi vida necesitaba pintar desde ahí. Desde el silencio. Desde el renacimiento. Desde la emoción que no se explica pero que vibra en la piel. Estas mujeres no gritan. No reclaman. Simplemente son. Y en ese ser, se transforman.
Cuando pinto estas mujeres sumergidas, no retrato un cuerpo, sino un estado del alma. Un estado de flotación, de escucha interna, de libertad sin gravedad. El agua me habla de la madre. Me devuelve al origen donde todo es seguro, lento, envolvente. Donde desaparecen las formas, pero se expande el ser. Pintar esta serie fue meditar con los pinceles. Una comunión sin palabras entre lo visible y lo esencial.
